NEGOCIOS

El rastro del dinero digital: de la paranoia del usuario a las grandes ligas financieras

¿Te asusta que esas nuevas formas de pago digital te dejen viendo un chispero? Hay mucha gente que todavía le saca el cuerpo a las transferencias bancarias por el puro terror de que la plata se embolate en el ciberespacio. Pero la realidad es otra, y ya es hora de bajarle a esa paranoia. Los pagos electrónicos son seguros a prueba de balas, y entidades como el Banco de México (Banxico) han dejado clarísimo que tu dinero no se va a esfumar mágicamente cuando uses estas plataformas.

El rastreo paso a paso de tu plata Claro, a veces pasa que haces el envío y la vuelta no se refleja de una. Uno empieza a sudar frío, es una reacción normal. Para esas situaciones, existe un salvavidas llamado Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios, el famoso SPEI que seguro has pillado más de una vez en la app de tu banco. Banxico tiene montado un mecanismo bien estructurado para que le hagas cacería a tu plata y te quites esa angustia de encima.

Para montarte en la tarea de rastreo, tienes que tener a la mano unos daticos clave: la fecha de la operación, el número de referencia o la clave de rastreo, los nombres tanto del banco de donde salió la plata como del que la recibe, la CLABE de la cuenta beneficiaria y, por supuesto, el monto. Con esa información te metes a la página oficial de Banxico (específicamente en banxico.org.mx/cep). Ojo a este detalle: al momento de hacer la consulta, el sistema te va a ocultar la CLABE y el monto por pura privacidad, pero te va a soltar lo que realmente te importa, que es el estado de tu pago.

Ahí en la pantalla te pueden salir varias cosas. El sistema te bota la definición del estado de tu transferencia o te genera un Comprobante Electrónico de Pago por lotes (CEP lotes), un documento que le puedes mandar al destinatario para calmar las aguas si el billete sigue sin asomarse. Si de plano ves un mensaje que dice “Verificar conexión al SPEI”, ya sabes que el chicharrón es un problema de comunicación directa con el banco y toca tener un poquito de paciencia.

Ahora, si apenas vas a hacer la movida por SPEI, el proceso es muy breve. Entras a la banca por internet o a la app de tu celular, buscas la opción de transferencias (las que a veces dicen mismo día o pagos a terceros) y metes la información: referencia, concepto de pago y la plata a transferir. Ese número de referencia, que es un folio de máximo siete dígitos, junto con el concepto de pago (una frase de hasta 40 caracteres), le va a llegar directamente al destinatario. Tú, por tu lado, te quedas con la clave de rastreo que escupe tu banco para tener cómo defenderte.

El sancocho mediático en tu pantalla Lo más irónico de todo este ecosistema digital es el ruido absurdo que nos rodea. Mientras tú estás ahí, pegado al celular refrescando la pantalla para ver si pasó la transferencia, internet no te da tregua y te bombardea con un sancocho de noticias que te deja la cabeza dando vueltas. En la misma pestaña donde intentas averiguar si el SAT te va a clavar por el timbrado de nómina o si ya se te venció la firma electrónica este 2023, te enteras de que Santiago Nieto peló el cobre y deja el IMPI, justo en el momento en que la Secretaría de Economía anda moviendo sus fichas de cara a la revisión del T-MEC.

Es un caos informativo tremendo. Pasas de revisar cómo va a operar el Hoy No Circula del 1 de mayo en la CDMX y el Edomex para no dar papaya y ganarte una multa, a tragarte una crónica durísima sobre la travesía de una migrante venezolana engañada por redes de tráfico en TikTok para cruzar el tapón del Darién y llegar a México. Y si deslizas el dedo un poco más abajo, la política y el surrealismo farandulero se terminan mezclando orgánicamente: a Samuel García le llueve palo en Monterrey por las benditas pruebas de su monorriel, Poncho De Nigris se agarra públicamente quejándose de que Karely Ruiz y “Supernova” lo bloquearon en medio de un lío de contratos, y hasta Adela Noriega reaparece de la nada mencionada en una Mañanera de Sheinbaum. El algoritmo te escupe de todo sin filtro, desde el anuncio de que el Canelo Álvarez ya tiene amarrada su pelea de septiembre contra el invicto Christian Mbilli, o la especulación loquísima de que Donald Trump avalaría que Irán juegue el Mundial de 2026, hasta unas publicidades rarísimas que te quieren vender la historia de un submarino de la Segunda Guerra Mundial abandonado en la selva o revelaciones de ADN sobre nativos americanos.

Las grandes ligas no sufren por un SPEI En medio de este circo mediático y de nuestras microangustias esperando que pase una transferencia de cien pesos, los verdaderos cacaos del mundo financiero andan en otro cuento muy distinto. Si uno mira hacia el viejo continente, se da cuenta de que allá las cifras ya no caben en una calculadora normal. Un ejemplo clarísimo es el gigante bancario británico NatWest, que reportó un arranque de este año 2026 tan sólido que ya están proyectando cerrar el calendario pisando el acelerador a fondo.

Los manes del NatWest le están avisando al mercado que esperan que sus ingresos totales del año terminen tocando el techo de sus proyecciones, moviéndose en una franja pesada de entre 17.2 y 17.6 miles de millones de libras esterlinas (algo así como 23 mil millones de dólares), dejando por fuera rubros excepcionales. Todo ese billete largo se lo cuadran calculando a su favor cómo se van a seguir comportando las tasas de interés y el clima macroeconómico global. Es el contraste perfecto de la época en la que vivimos: unos pocos facturan miles de millones moviendo hilos invisibles de la economía desde Londres, mientras el resto seguimos con el ojo cuadrado frente a la pantalla, cruzando los dedos para que la clave de rastreo no nos falle y la plata llegue sana y salva a fin de mes.

ACTUALIDAD

El rey de Android se pone a dieta, pero arreglarlo te puede sacar un ojo de la cara

Bueno, llegó la hora cero. Este es uno de esos análisis que de verdad marcan el año. El Samsung Galaxy S25 Ultra se planta otra vez con ganas de llevarse la corona en el ecosistema Android y, cómo no, de darle pelea de frente al iPhone 16 Pro Max. La movida aquí es clara y bastante continuista: si el modelo anterior ya era un fierro y a la gente le tramó, para qué ponerse a inventar el agua tibia. Lo que hicieron fue pulir esa base tan brava que dejó el S24 Ultra, metiéndole inteligencia artificial hasta por los ojos, para sacarle al mercado un equipo que va a poner a babear a los que buscan lo más top de la gama alta.

Hablando a calzón quitado, el que se mete con un S25 Ultra sabe a lo que va y no hay discusión que valga: le gustan los teléfonos gigantes. Sigue siendo un panelazo de 6,9 pulgadas, con resolución Quad HD+ sobre una pantalla AMOLED LTPO que corre a 120 Hz, resguardada por ese cristal Gorilla Glass Armor 2. Todo empacado en un diseño rectangular de más de 16 centímetros de alto. Pero la marca hizo la tarea con las dimensiones. Este bicho bajó a 218 gramos, frente a los 233 del año pasado, y además es un poco más delgado. Y uno dirá, ¿esa vaina en serio se nota? Sí. Tampoco es que sea una pluma, no nos digamos mentiras, pero mantener los mismos materiales premium, el S-Pen integrado, la protección IP68 y una batería de 5.000 mAh con carga rápida de 45W, logrando bajarle el peso, es un camello que toca reconocerles.

Bajo el capó, esto es una bestia. Viene con el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite, 12 GB de RAM fijos y opciones de almacenamiento que van desde los 256 GB hasta una tera. El módulo de cámaras sigue siendo grosero en el buen sentido: un sensor principal de 200 MP con estabilización óptica, acompañado de un telefoto de 50 MP con zoom óptico 5x, otro de 10 MP con zoom 3x y un ultra gran angular de 50 MP. En el frente, te defiendes con 12 MP. Todo esto corriendo sobre Android 15 con la capa de One UI 7 y volando en conectividad con WiFi 7 y 5G.

Pero aquí viene el baldado de agua fría, el detalle que a uno casi nunca le cuentan cuando está desembolsando el billete.

Siempre hemos tenido esa idea en la cabeza de que los teléfonos de Samsung, al darte a veces especificaciones más brutales o mejores funciones por una plata similar a la de un iPhone, son la opción sensata, la que rinde más. Uno asume por inercia que también van a ser más baratos de arreglar. Pues resulta que reparar uno de estos juguetes te puede salir hasta un 60% más caro que cuadrar un teléfono de la manzana, incluso si los tienes asegurados.

Según unos datos recientes que soltó Insuranceopedia, la cuestión es que meter un Samsung por el seguro de Samsung Care+ te significa un golpe de entre 100 y 120 dólares por reparación. En la otra esquina, el chistecito con Apple Care+ ronda los 75 dólares. El abismo entre los dos precios radica en que los de Cupertino manejan tarifas de servicio fijas, entonces tú ya sabes a lo que vas y no te llevas sorpresas. Samsung, por su lado, maneja un modelo de precios variable que depende directamente del equipo y de qué tan grave fue el porrazo.

Obviamente hay que mirar esto con lupa y no tragar entero. Promediar los costos de Samsung es un poco tramposo porque ellos tienen en su catálogo esos bichos ultra premium como la línea Z Fold. Esos teléfonos plegables son un complique de reparar por la cantidad de componentes complejos que traen, y eso naturalmente dispara los promedios hacia arriba. Sumado a eso, los costos del seguro y la mano de obra varían muchísimo dependiendo de si estás en Bogotá, en Madrid o en Nueva York. Al final del día, tener lo mejor de la tecnología en el bolsillo tiene un costo oculto; este Galaxy S25 Ultra es una máquina tremenda que roza la perfección técnica, pero piénsalo dos veces antes de dar papaya y dejar que se te vaya de jeta contra el piso.

GASTOMETRÍA

La olla a presión de los restaurantes: un vaivén de cierres, regresos y sorpresas desde Sarasota hasta Seattle

Ya pasamos el primero de mayo, esa fecha que por estos lados marca el fin de la temporada alta de turismo, y la verdad es que la escena gastronómica nos tiene volteando de un lado a otro. Solamente en el centro de Sarasota, el asunto ha estado candela. Por un lado, vimos cómo bajaban la persiana cuatro locales que quedaban a unas cuantas cuadras de distancia entre sí. Pero que nadie se me alarme, el panorama no es para echarse a llorar. Al mismo tiempo, anduvimos reportando otras cuatro aperturas; de hecho, tres de esos restaurantes ya están recibiendo gente o a punto de arrancar en plena Main Street. Y para rematar, un local muy nuestro, de esos de toda la vida, se acaba de ganar nuestra encuesta de la mejor pizza.

La movida no para ahí. Hace poco destaparon los diseños de lo que va a ser un restaurante imponente frente al agua en el parque público The Bay, manejado por un veterano de la zona que la tiene clarísima con los parches de playa en Venice. También tuvimos la visita del mismísimo Guy Fieri, que le va a dar un empujón a nivel nacional a uno de nuestros steakhouses favoritos (y destino fijo para comer turducken). Sumémosle a esto el regreso de esa queridísima cadena canadiense de donas y café que ahora montó tienda en Bradenton, y un chisme bastante pesado: al dueño de un restaurante pinchado y bar de whiskey del centro le clavaron una demanda de desalojo. Ah, y ni hablar de la reapertura de esa hamburguesería mítica de 1957 que había cerrado en la primavera de 2024 tras 67 años de dar guerra; la noticia pegó tanto que tuvimos que sacarle dos notas.

Un paraíso del queso para el desvare

Si lo que buscan es comida que reconforte el alma sin tanta pretensión, Toasty’s es la nueva jugada. Abrieron a finales de marzo en el 14876 S. Tamiami Trail, en North Port, y aquí el queso es el rey indiscutible. La base de los platos fuertes es a punta de macarrones con queso o sándwiches melt bien trancados. Le meten queso americano blanco premium y cheddar madurado, con la opción de mandarle un jalapeño pepper jack si les gusta el picante. Ya si uno quiere coronar el plato, le puede añadir pollo frito o a la parrilla, carne desmechada o tocineta.

Al otro lado del mapa: la fiebre de Capitol Hill

Si en Florida llueve, en Seattle no escampa. Nuestro recuento de primavera en la ciudad estuvo a reventar, con más de 40 bistrós y cafés abriendo puertas. La lista quedó tan pesada que nos tocó partirla por barrios, y en Capitol Hill la cosa está de locos.

El plato fuerte sin duda es el regreso del grupo Sea Creatures de Renee Erickson (que, la verdad sea dicha, son los restauradores más duros de la ciudad). Se inventaron un reboot de su exclusivo Bateau, ahora bautizado como Jeffry’s, en toda la esquina de Union y la 11. Siguen manejando el mismo nivel de carne añejada, pero con precios que no te dejan la billetera llorando. Uno puede pedirse un corte más pequeño, como la bavette de 8 onzas por unos 36 dólares, y armarla con guarniciones o ensaladas de 11 a 14 dólares. ¿Que si volvió la famosa hamburguesa de Bateau al menú? Ni se pregunta, es un hecho.

Además, el local de al lado, donde antes quedaban Boat Bar y Bar Melusine, ahora es un bar de ostras que sirve de sala de espera para Jeffry’s. Un dato clave para los que andan sin reserva: si el comedor está a tope, pueden pedir el menú completo de carnes ahí mismo en la barra.

Sabores del mundo a la vuelta de la esquina

Para los que andan antojados de comida china, tienen que pillarse Blue Willow en East Pike. Los mismos manes de Tyger Tyger en Uptown se trajeron su sazón de Sichuan al corredor Pike/Pine, justo en el local donde operaba Stateside. Prepárense para platos familiares pensados para compartir (entre 20 y 30 dólares), arroz frito con ajo en tres texturas, pollo mala y una cantidad absurda de dumplings. Y como si fuera poco, esta gente ganó una guerra de ofertas y se quedó con el bar tipo speakeasy de al lado, Foreign National, que van a relanzar en unas semanitas.

Caminando por ahí, las opciones no se quedan cortas. En la 12, Kha-Bar le está metiendo toda la ficha a la comida bengalí, con un pescado pámpano sazonado con comino y cilantro, y un curry de cordero espectacular. Si andan por East Olive Way, Craft Meal Collection tiene las neveras armadas con comidas listas como pollo hainanés, mapo tofu y curry japonés.

Y para los que siempre se quejan de tener que echarse el viaje hasta Federal Way o Lynnwood para conseguirse un buen dwaeji-gukbap (ese caldo lechoso de hueso de cerdo coreano), el local de fideos Busan Jeong, al norte de la estación de tren en Broadway, es una completa bendición.

Un poco más al sur tienen a Cafe Lolo, dándole duro a los insumos y granos locales con focaccias de centeno y pastas de trigo rojo, y a Cafe Ashiana, un chuzo de kebabs en la curva de Harvard y East Pine donde pueden agarrar buen cordero, pollo o res a la parrilla.

Los trasnochadores ya pueden estar tranquilos: Tacos Cometa dejó su puestico callejero de trasnocho cerca del parque Cal Anderson y por fin aterrizó en un local en forma frente al Seattle Central College, en Broadway. Esos tacos de carne asada al carbón son un hit, y lo mejor es que los viernes y sábados atienden hasta la una de la mañana.

(Abriendo un paréntesis para los cazadores de tacos y asados: Sonora Carne Asada House, que la rompe en Auburn, espera expandirse a Hillman City a finales de mayo. Y Gordo Steak, que figuraba como una de nuestras aperturas más esperadas para este 2026, ya está funcionando en Occidental Avenue South, allá en Pioneer Square).

Para rematar el recorrido y curar la sed de cafeína o el antojo de dulce, sepan que Offline Coffee Co., Sunright Tea Studio y el Common Cart ya están operando a toda máquina por los lados de Capitol Hill. Con tanta persiana que sube y baja, la industria de los restaurantes nos demuestra que, sin importar la costa, la cocina nunca se enfría.

NEGOCIOS

Google Pixel: El ritmo y la cancha en la palma de la mano

Qué más parce. Si hay una empresa que tenía el poder de darnos el primer teléfono Android con un montón de años de actualizaciones garantizadas, esa era Google. El Pixel 8 Pro se plantó como una de las apuestas más pesadas de la gama alta, y la verdad es que es un candidato firme a ser de lo mejorcito que uno puede echarse al bolsillo, especialmente si tu vida gira en torno a buscar la ecualización perfecta en tus audífonos o no perderte ni un segundo de las finales de la liga de baloncesto. Perdió ese encanto de costar menos de mil euros, pegando el salto desde los 899 de su versión anterior a los 1.099 actuales. Con esa subida, se nos hace obligatorio exigirle un hardware más ambicioso. Un coctel de muchísima inteligencia artificial, un procesador nuevo y cámaras engalladas. Después de darle guaya por más de una semana, usándolo a toda mecha para gestionar mis playlists y analizar las estadísticas de la temporada de basket, ya la tengo clara sobre si aguanta la inversión o paila.

Para los que les gustan los datos crudos, la ficha técnica es una berrquera. Estamos hablando de un aparato de 162,6 x 76,5 x 8,8 milímetros y 213 gramos de peso. La pantalla es una Super Actua Display OLED de 6,7 pulgadas con una resolución de 2.992 x 1.344 píxeles (489 ppp), que corre a 120 Hz gracias a su tecnología LPTO y viene protegida por Gorilla Glass Victus 2, apenas para no rayarlo en la gradería de la cancha. Por dentro ruge el Google Tensor G3 acompañado del chip de seguridad Titan M2 y unos generosos 12 GB de RAM LPDDR5X. De almacenamiento hay para escoger: 128, 256 o 512 GB UFS 3.1, espacio de sobra para guardar discografías enteras en formato sin pérdida y partidos completos grabados. Todo esto movido por Android 14.

Las cámaras son una salvajada: tiene una principal de 50 megapíxeles con apertura f/1.68, un lente ultra gran angular y macro de 48 megapíxeles f/1.95, y un telefoto de 48 megapíxeles f/2.8 con zoom óptico de 5x y un Super Res Zoom de 30x. Tiene Night Sight tanto en foto como en video, ideal para las fotos en conciertos oscuros, y una cámara frontal de 10,5 megapíxeles. La batería es de 5.050 mAh con carga rápida de 30W por cable y 23W inalámbrica. A nivel de conectividad no se queda corto con Wi-Fi 7, Bluetooth 5.3, 5G, NFC y USB-C. Remata con lector de huellas bajo la pantalla, reconocimiento facial, certificación IP68 y hasta un termómetro.

Diseño y pantalla: Luces, sombras y mucho flow

Google la tiene clara: sus celulares tienen que tener un diseño diferencial, con lo bueno y lo malo que eso trae. Ese módulo de cámaras que parece un visor sigue siendo el protagonista, una franja metálica enorme que se roba las miradas y donde los lentes ya están más juntitos. Y le digo, este modelo es notablemente más cómodo que la generación anterior. Los bordes son más redondeados, la pantalla no es curva, así que los dedos solo rozan el marco y se siente súper bien agarrarlo. El acabado del cristal trasero es mate y es una nota, es de los móviles que menos huellas atrapan de todos los que he probado. Sus 213 gramos no lo hacen el más liviano, pero para ser un gigante no cansa la mano cuando uno se la pasa horas debatiendo sobre los Lakers o cuadrando las pistas de un nuevo track.

El detalle que lo deja a uno un poco iniciado es que no se siente tan premium. Los materiales son correctos, cristal y aluminio, pero ese aluminio se ensucia de nada. Uno siente que tiene un equipo de nivel, pero por más de mil euros uno espera acabados de joyería, y este Pixel no llega a ese punto. Por delante, los marcos están bien aprovechados, aunque el bisel de abajo es un tris más grueso. Es una bobadita habitual en Android, pero llama la atención que les cueste tanto hacer frontales simétricos. La construcción es bacana, los botones están a la altura perfecta para su tamaño, pero le falta esa aura de lujo.

Ahora, hablemos del panel. A pleno sol es una brutalidad, de los más brillantes que he visto. Estar tirando a la canasta al aire libre con el sol pegando de frente y poder ver la pantalla clarita porque los nits se disparan, es una verdadera delicia. Pero tengo que pegarles su jalón de orejas con el brillo automático. Por más que Google jure que es adaptativo, en interiores es un camello. Yo le subo el brillo a tope para ver bien los videos de tácticas deportivas o los videoclips, y a los pocos segundos el berraco sistema me lo baja. Ojalá lo cuadren pronto con una actualización de software.

Lo que se viene: El cerebro del futuro y el enfoque en lo que importa

Y la vuelta no se detiene acá. Ya hay chismes fuertes sobre el próximo gran salto, el procesador Tensor G6, que montarán los futuros modelos. Según las filtraciones recientes, la cosa está un poco agridulce. Por un lado, apuntan a una CPU rediseñada con los nuevos núcleos de la serie C1 de ARM. Hablan de un núcleo “Ultra” de alto rendimiento volando a unos 4.11GHz, acompañado de varios núcleos “Pro” a 3.38GHz para mejorar el rendimiento general. Eso significa que por fin le van a recortar distancia a la competencia en fuerza bruta.

El cambio más chimba es que darían el salto al proceso de fabricación de 2nm de TSMC. Históricamente, muchos nos hemos quejado de los recalentamientos y la batería en los Pixel. Con este nuevo chip, la eficiencia térmica mejoraría muchísimo.

¿Dónde está el detalle flojo? En los gráficos. Todo indica que usarían una arquitectura de GPU basada en PowerVR, lo que al parecer es más un cambio de nombre que una mejora real. Si lo suyo es jugar títulos hipe realistas y pesados en el celular, parece que seguirán quedándose cortos. Pero siendo sinceros, si usted usa el teléfono para escuchar música a todo volumen, gestionar audio y seguir la liga de basket, esto le va a resbalar por completo en el día a día.

Lo que sí es clave son los otros fierros. Parecen estar listos para botar los módems de Samsung y meterle un chip M90 de MediaTek, lo cual mejoraría muchísimo la conectividad, vital para el streaming en vivo de los partidos sin que se corte. Sumado a un nuevo chip de seguridad Titan M3 y mejoras bravas en el procesamiento de inteligencia artificial directamente en el equipo, el panorama muestra que Google sigue metiéndole la ficha a volver sus equipos unas herramientas más inteligentes y eficientes.

NEGOCIOS

Motorola y sus dos caras: Baterías inagotables, diseños finos y la terquedad del botón asistente

Si algo nos había dejado maquinando del Moto G9 Plus era su aguante, pero resulta que el verdadero rival estaba durmiendo en la misma casa. El nuevo Moto G9 Power entra pisando duro, y aunque a simple vista parece un gemelo de su hermano menor, el G9 Play, la historia cambia totalmente cuando miras las tripas. Ya el G8 Power nos parecía una bestia con esos 5.000 mAh que no se acababan nunca; pues bien, a este le metieron una pila de 6.000 mAh. Es una locura y, sin duda, la carta de presentación que le da todo el sentido a esta serie de la gama media.

Pero la jugada de la marca no se queda solo en armar celulares tipo ladrillo que no piden enchufe en dos días. Hace poco estuve cacharreando con el Motorola Signature y la experiencia es un viaje muy distinto, buscando ese punto caramelo entre funcionalidad y pinta. Mientras el G9 Power es un equipo francamente voluminoso y pesado que aprovecha su tamaño para meterte hasta el minijack de audio en el borde superior, el Signature se va por un perfil súper delgado y una estética que entra por los ojos, sumando unos altavoces sorprendentemente buenos y un juego de cámaras bastante competente.

No me malinterpreten, el diseño del Signature no es que se haya inventado el agua tibia frente a otros Motorola recientes. Muchos colegas tildarían esa continuidad visual de “aburrida”, pero la verdad es que la ejecución es tan limpia que siempre se siente una nota tenerlo en la mano. Esa parte trasera con un toque de textura te da un agarre firme y le mete mucha más personalidad que el típico y quemado vidrio esmerilado que ya hemos visto hasta el cansancio. Eso sí, la primera vez que le eché ojo al color de mi unidad de prueba, el Pantone Martini Olive (una especie de tono oliva, un cruce raro entre verde y amarillo), no me cuadraba para nada. Pero, como muchas vainas en la vida, le fui cogiendo cariño con los días mientras le daba palo como mi celular de uso diario.

Por su lado, el G9 Power es mucho más tradicional y mantiene los clásicos rasgos de la casa que uno reconoce a leguas. La tapa trasera —que puedes conseguir en un morado Electric Violet o un verde Metallic Sage— sigue llevando el logo de la M en todo el centro, sirviendo de paso como lector de huellas. El módulo de cámaras, que en el G8 iba bien centrado, ahora lo mandaron para una esquina conservando esa forma cuadrada de dado que sobresale un tris. En la cara frontal nos topamos con un panel plano de 6,8 pulgadas con resolución HD+ Max Vision. Los bordes son delgaditos, salvo la típica barbilla inferior, y la cámara selfie viene incrustada en la pantalla. Se queda corriendo a 60 Hz y, aunque no han cantado oficialmente la tecnología del panel, conociendo la familia G9 pónganle la firma a que es un IPS.

Para los que les gusta saber exactamente qué mueve al equipo, aquí les dejo el escaneo rápido de los fierros del G9 Power:

Componente Especificaciones
Motor y Memoria Qualcomm Snapdragon 662, 4 GB de RAM, 128 GB de almacenamiento (expandible hasta 512 GB con microSD).
Cámaras traseras Principal de 64 MP (f/1.8, 1,4 μm), Macro de 2 MP (f/2.4, 2,5 cm) y Profundidad de 2 MP. Graba video en FullHD.
Cámara frontal 16 MP (f/2.2, 1 μm).
Batería y Sistema 6.000 mAh con carga rápida de 20W. Viene con Android 10.
Conectividad LTE, Bluetooth 5.0, Wi-Fi 802.11 ac (2,4/5 GHz), NFC, GPS (AGPS, LTEPP, SUPL, Glonass, Galileo).
Cuerpo y Extras 172,14 x 76,79 x 9,66 mm, 221 gramos. Resistencia al agua, Dual SIM (o SIM + microSD), USB tipo C y radio.

Ahora, hay un detallito en el que tanto el robusto G9 Power como el fino Signature cruzan caminos. Es una maña que Motorola parece no querer soltar por nada del mundo: la terquedad con los botones dedicados. A diferencia de casi toda la industria que ya mandó esa idea a recoger, ellos siguen sacando pecho por incluir botones físicos extra. En el G9 Power es un botón exclusivo para llamar a Google Assistant de una; en el Signature, es una tecla de Inteligencia Artificial clavada en el costado izquierdo, justo donde uno esperaría encontrarse un switch para silenciar el teléfono o un botón de acción configurable. Yo valoro que me den herramientas para agilizar el camello, pero qué vaina que esa tecla de IA (al igual que la del Assistant) no se pueda remapear para absolutamente nada más. Estás amarrado a interactuar con sus funciones, te guste o no. A veces, por más batería gigante o diseño elegante que tengas, son esas pequeñas decisiones las que te dejan un sabor un poco agridulce.

ACTUALIDAD

El nuevo arsenal de Xiaomi: La potencia compacta del Xiaomi 14 y la versatilidad de la Redmi Pad SE 2

Meses después de hacer ruido en China, Xiaomi por fin aterrizó en nuestro mercado con su celular de gama alta. La estrategia de la marca para este año resulta bastante curiosa si miramos atrás. En 2023, nos trajeron el Xiaomi 13 y el 13 Pro con diferencias muy marcadas no solo en el tamaño, sino en las cámaras, para luego rematar con el imponente Xiaomi 13 Ultra. Ahora, le dieron una vuelta a la dinámica. El Xiaomi 14 y su hermano Pro comparten la gran mayoría de sus especificaciones técnicas, diferenciándose apenas en la batería y la diagonal de la pantalla.

Por el momento, a nuestra región solo va a llegar la versión más “compacta”, acompañando a un ambicioso Xiaomi 14 Ultra que entra al ruedo para pelear frente a frente contra pesos pesados como el iPhone 15 Pro Max, el Honor Magic6 Pro o el Galaxy S24 Ultra. Tras usar el Xiaomi 14 como mi equipo principal durante un par de semanas, hay varios detalles interesantes que repasar de este dispositivo, así como de las nuevas sorpresas que la marca tiene para la gama de entrada.

Un monstruo de bolsillo

De entrada, estamos ante un celular que no escatima en potencia. Viene equipado con el procesador Snapdragon 8 Gen 3, respaldado por 12 GB de memoria RAM LPDDR5X y opciones de almacenamiento rápido UFS 4.0 de 256 o 512 GB. Todo este hardware le da vida a una pantalla AMOLED C8 de 6,36 pulgadas con resolución de 2.670 x 1.200 píxeles. El panel cuenta con una tasa de refresco adaptativa LTPO que va de 1 a 120 Hz, alcanzando un brillo típico de 1.000 nits y unos impresionantes 3.000 nits en su pico máximo.

En el apartado fotográfico, la configuración es sumamente robusta. Su cámara frontal es de 32 Mpx (f/2.0), mientras que el módulo trasero está protagonizado por un trío de sensores de 50 Mpx: un lente principal con apertura f/1.6 y estabilización óptica (OIS), un gran angular (f/2.2) y un telefoto de 3,2x (f/2.0, también con OIS). Para mantener todo esto encendido, le integraron una batería de 4.610 mAh que soporta carga rápida por cable de 90 W, inalámbrica de 50 W e incluso carga reversible. A nivel de software, el equipo corre con Android 14 bajo la nueva capa HyperOS, sin dejar de lado características esenciales como WiFi 7, Bluetooth 5.4, conectividad NFC, certificación IP68 y un lector de huellas óptico bajo la pantalla. Todo empacado en un cuerpo que pesa apenas 193 gramos.

Diseño continuista, pero sumamente cómodo

Pasando al aspecto físico, la verdad es que el equipo no se despega mucho de lo que vimos en la generación pasada. El módulo de las cámaras ahora es bastante más prominente, pero mantiene esa línea estética que tanto gustó en los Xiaomi 13. Hablamos de una parte trasera de cristal con bordes curvos que empatan perfecto con unos laterales de aluminio planos. Eso sí, la unidad verde brillante que probamos es un imán absoluto para las huellas dactilares. Es muy probable que termines limpiándolo a cada rato con la manga del buzo si eres de los que prefiere tener el celular impecable.

Por donde se le mire, es un equipo premium y su tamaño lo hace increíblemente cómodo para manejar con una sola mano. Un detalle que se agradece bastante es que en la caja viene incluida una funda de TPU de excelente calidad y, a diferencia de las típicas transparentes que se ponen amarillas con el tiempo, esta es de un tono gris opaco. Es una jugada que ya habíamos visto en lanzamientos recientes como el Redmi Note 13 Pro+ y funciona de maravilla para disimular la suciedad.

Si este estilo no te convence, siempre puedes comprarle otra carcasa más adelante o usar el celular sin protección. Un dato curioso es que, si dejas el teléfono bocarriba sobre una mesa con la funda puesta, no va a tambalearse en absoluto. El bloque de cámaras es tan ancho que le da una estabilidad total. Además, la carcasa queda casi al ras del cristal de los lentes, sin dejar ese milímetro de margen que suelen tener otras marcas para proteger los sensores.

La familia crece: llega la Redmi Pad SE 2

Mientras Xiaomi acomoda sus fichas en la gama premium, no descuida el segmento más económico. Recientemente lanzaron en China la Redmi Pad SE 2, una tablet asequible que llega con un rediseño pensado para quienes buscan algo más compacto. Si recordamos el modelo de primera generación lanzado en 2023, venía con un panel de 11 pulgadas. Esta nueva versión se encoge un poco para ofrecer una pantalla de 9,7 pulgadas, manteniendo una fluidez envidiable gracias a su tasa de refresco de 120 Hz. El panel alcanza picos de brillo de 600 nits, tiene una resolución de 2048 x 1280 píxeles y maneja un formato de 16:10.

Bajo el capó, le apostaron al Snapdragon 6s Gen 2 4G, un procesador de 6 nanómetros presentado a finales de 2025 que Qualcomm asegura es un verdadero salto de calidad frente a su antecesor. Le acompañan 6 GB de RAM LPDDR4X y 128 GB de almacenamiento interno UFS 2.2. Por si fuera poco, incluye una ranura para tarjetas TF que permite expandir la memoria hasta en 2 TB.

Batería de sobra a un precio rompedor

Físicamente, la Redmi Pad SE 2 presume de un cuerpo unibody totalmente metálico, con un diseño continuo que le da un aire de dispositivo insignia. Lo más llamativo de todo el paquete es que, a pesar de haber reducido su tamaño, lograron meterle una batería de 7.600 mAh. Según las cifras del fabricante, esta capacidad es suficiente para garantizar hasta 15 horas continuas de reproducción de video con una sola carga.

El dispositivo se complementa con un sistema de doble altavoz, múltiples funciones de software enfocadas en la protección visual y una única cámara en la parte trasera. Por ahora, se lanzó en el mercado chino con una etiqueta de precio de 1.099 yuanes, lo que al cambio vienen siendo unos 161 dólares. Todo apunta a que veremos un lanzamiento a nivel global muy pronto, aunque la marca todavía no ha confirmado fechas exactas de llegada para nuestra región.

NEGOCIOS

El Google Pixel 10 Pro y la inteligencia artificial al volante: un vistazo al nuevo celular y sus mejoras de software

Este año Google decidió volver a adelantársele a Apple y a sus futuros iPhone 17, y la verdad es que esta vez la jugada les salió bastante bien. A diferencia del afán que vimos el año pasado con el Pixel 9, que llegó al mercado con un sistema operativo viejo, acá los de Mountain View sí hicieron la tarea completa al estrenar el equipo directamente con Android 16. En un segmento donde el software y la inteligencia artificial son el plato fuerte, esta estrategia resulta totalmente ganadora.

Los nuevos Pixel son una declaración de intenciones clara frente a la competencia. Sin embargo, como ya es costumbre con esta línea de teléfonos, uno siente que le sigue faltando un centavo para el peso si hablamos de ser el referente absoluto y el Android perfecto. Es un celular muy agradable para el uso diario, de eso no hay duda, pero Google ha permitido que la IA sea la verdadera protagonista y la que marque la gran diferencia, dejando el hardware bruto un poco en segundo plano.

Un motor potente y un diseño conocido

Si miramos debajo del capó, el Pixel 10 Pro viene armado hasta los dientes. Físicamente es un celular de 207 gramos con unas dimensiones de 152,8 por 72 por 8,6 milímetros, protegido por un cristal Gorilla Glass Victus 2 y con certificación IP68 para resistir el agua y el polvo. El cerebro de esta máquina es el procesador Google Tensor G5, que trabaja de la mano con el chip de seguridad Titan M2. A esto se le suman 16 GB de memoria RAM y unas opciones de almacenamiento para todos los gustos, arrancando en 128 GB y llegando hasta 1 TB.

La pantalla OLED de 6,3 pulgadas es un espectáculo visual. Tiene una resolución de 2.856 por 1.280 píxeles, logrando una densidad de 495 PPP. Se trata de un panel LTPO que ajusta su tasa de refresco entre 1 y 120 Hz, con un brillo pico brutal de 3.300 nits. Todo el sistema es alimentado por una batería de 4.870 mAh que soporta carga por cable de 30 W y tecnología inalámbrica Qi2 de 15 W. En temas de conectividad no le falta absolutamente nada: viene con Wi-Fi 7, 5G, Bluetooth 6, NFC, Ultra-Wideband y un sistema de posicionamiento integral que incluye GPS, GLONASS, Galileo y GNSS. Y algo que da mucha tranquilidad a largo plazo son sus garantizados siete años de actualizaciones de sistema.

Hablar del diseño del Pixel 10 Pro es hablar del Pixel 9 Pro. Puede que para algunos no suene tan emocionante, pero si nos enfocamos en las sensaciones que da al tenerlo en la mano, es un gran halago. Ya habíamos comentado antes que estos equipos se sienten muy parecidos a los iPhone 15 Pro en cuanto a la experiencia premium, aunque los módulos de las cámaras sean como el agua y el aceite. El panel es plano, con unos bordes que se curvan apenas lo necesario para que el agarre sea súper cómodo. Es como manejar un carro deportivo de lujo por una autopista a 120 kilómetros por hora; tienes una máquina de altísima precisión a tu disposición. Al final del día lo más seguro es que le terminemos poniendo un estuche para protegerlo, y las fundas oficiales de Google siguen dando la talla, compitiendo de tú a tú con las opciones de Apple.

Cámaras que cumplen con la promesa

El apartado fotográfico mantiene una configuración bastante robusta para quienes buscan versatilidad. El módulo trasero incorpora un lente principal de 50 megapíxeles con apertura f/1.68, un gran angular de 48 megapíxeles (f/1.7) y un teleobjetivo 5x también de 48 megapíxeles (f/2.8), todos apoyados por un sensor LDAF para un enfoque preciso. Si lo tuyo son las selfies o el contenido frontal, la cámara de 42 megapíxeles (f/2.2) hace un trabajo impecable.

Mejoras clave en la experiencia musical

Más allá del hardware, el ecosistema de los Pixel sigue puliendo sus detalles a través de actualizaciones de software, y una de las novedades más recientes le devuelve la vida a una función muy querida de la aplicación “Está sonando” (Now Playing). Para los que no están muy familiarizados, esta herramienta usa una base de datos interna en el celular para identificar canciones sin necesidad de internet, lo cual es vital para cuidar la privacidad y ahorrar un buen porcentaje de batería. El problema es que este reconocimiento sin conexión tiene sus límites lógicos. Como la base de datos solo guarda las pistas más populares del momento, muchas veces se le escapan esas canciones menos comerciales o un poco más raras.

Ahí es donde entra a salvar la patria el botón de búsqueda manual. Esta opción inicia una consulta directamente en la nube que es capaz de identificar prácticamente cualquier cosa que esté sonando en el ambiente. La versión más reciente de la aplicación vuelve a poner este botón directamente en la pantalla de bloqueo justo después de que el equipo no logra reconocer el tema de forma automática. Es un detalle pequeño, pero marca una diferencia enorme para los amantes de descubrir nueva música en su día a día.

Fuera de este cambio, la actualización parece estar mucho más enfocada en correcciones de fondo que en lanzar un montón de funciones nuevas a la vez. Se espera que esta versión llegue a todos los dispositivos Pixel compatibles a lo largo de los próximos días, demostrando cómo un buen soporte de software puede seguir enriqueciendo la experiencia de un equipo que ya de por sí apunta a lo más alto.

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El regreso triunfal de OPPO: un gigante tecnológico y una joya compacta que no piden permiso

OPPO no estaba muerta, simplemente estaba cogiendo impulso. Después de ese tremendo dolor de cabeza legal con Nokia que impidió la llegada de los Find X6 y X7 a esta parte del mundo, la marca china demostró que tiene con qué dar la pelea. El lanzamiento del Find X8 Pro fue ese rayo de esperanza que el mercado necesitaba, pero finalizando el 2025, la llegada de su nueva línea de celulares confirma una sola cosa: volvieron para quedarse y están sacando la artillería pesada.

El OPPO Find X9 Pro y la obsesión por tenerlo todo

Si alguien se preguntaba cuánta tecnología se le puede meter a un celular hoy en día, la respuesta de OPPO fue un rotundo “toda”. El Find X9 Pro es un equipo brutal, un verdadero “celular total” que viene equipado con lo mejorcito del panorama actual. Hay muchas cosas que llaman la atención, empezando por su sorpresivo cambio de diseño. Las marcas chinas rara vez mantienen una continuidad visual y esta no es la excepción. Atrás quedaron esos módulos de cámara redondos y gigantescos que todo el mundo estaba copiando; ahora la tendencia apunta a módulos cuadrados, un poco más discretos, y OPPO se subió de inmediato a ese bus.

Este es un equipo robusto, marcando 224 gramos en la báscula, y sus dimensiones de 161,2 por 76,4 y 8,2 milímetros de grosor dejan claro que no es un aparato para manos pequeñas. Ese tamaño tiene una justificación tremenda: una batería absurda de 7.500 mAh que, francamente, se lleva todos los aplausos y define la experiencia del usuario. El sistema se alimenta con una carga rápida de 80 W, carga inalámbrica de 50 W y ofrece carga inversa de 10 W.

Debajo del capó las cosas no bajan de nivel. Encontramos un procesador MediaTek Dimensity 9500 acompañado de 16 GB de memoria RAM LPDDR5X y 512 GB de almacenamiento, corriendo sobre ColorOS 16 basado en Android 16. Todo este motor le da vida a una pantalla AMOLED LTPO de 6,78 pulgadas que va de 1 a 120 Hz, con resolución de 2.772 x 1.272 píxeles y una densidad de 450 ppp. Su manejo de la luz es impecable, arrancando con un brillo típico de 800 nits, un modo de alto brillo de 1.800 nits y un pico máximo que alcanza unos impresionantes 3.600 nits, sumado a un PWM de 2.160 Hz para cuidar la vista.

Para rematar este paquete súper premium, el equipo cuenta con conectividad 5G Dual SIM, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0, NFC y una suite completa de geolocalización. La resistencia está garantizada con certificación IP69 y una protección contra caídas avalada por SGS por cinco años, además de integrar un lector de huellas ultrasónico que vuela.

La apuesta fotográfica del hermano mayor

El apartado de cámaras del X9 Pro es de otro nivel, pensado para los más exigentes. Cuenta con un sensor principal de 50 megapíxeles con apertura f/1.5 y estabilización óptica, acompañado de un gran angular también de 50 megapíxeles (f/2.0) y una cámara ‘True Color’ f/2.4. La verdadera estrella es ese lente telefoto de 200 megapíxeles con zoom óptico de 3x, apertura f/2.1 y estabilización óptica. Para los puristas de la fotografía, existe un kit de teleconvertidor que se vende por separado y es una maravilla, aunque tiene sus detalles que no a todo el mundo le van a cuadrar. La cámara frontal mantiene el estándar alto con sus 50 megapíxeles.

Reno 15 Pro Mini: tamaño pequeño, cero sacrificios

Justo cuando pensábamos que la marca solo estaba apostando por los formatos gigantes, aparece el Oppo Reno 15 Pro Mini para cambiar la conversación. Lo primero que salta a la vista es cómo la pantalla aprovecha cada milímetro disponible con agresividad. Los biseles son súper delgados, los bordes tienen una curva suave y el formato se siente perfecto y plano en la mano. Son 6,32 pulgadas que lo hacen muy compacto, pero para nada incómodo. Incluso si tienes manos pequeñas, vas a poder alcanzar cualquier rincón de la pantalla sin hacer malabares.

Nuestra unidad de prueba venía en un tono marrón cacao mate que transmite una sensación de lujo bastante particular. Se siente costoso, casi indulgente, recordando al tacto del cuero o a esos chocolates carísimos que uno ve en las tiendas de los aeropuertos. A esto le ayuda muchísimo su peso ligero de apenas 187 gramos, que pasa sin problema la prueba de sostenerlo con el dedo meñique. Puedes pasar horas deslizando la pantalla con una sola mano sin que termine pidiendo auxilio.

Luces y sombras de un panel brillante

OPPO supo jugar con la ilusión de amplitud y le funcionó perfecto. Esa pantalla AMOLED de resolución 1.5K hace gran parte del trabajo pesado. Cuenta con una tasa de refresco adaptativa de 120 Hz que hace que todo se mueva con una fluidez envidiable. Sobre el papel, que no sea un panel LTPO podría verse como un error imperdonable para esta gama, pero en el uso diario la verdad es que ni se nota la diferencia.

El manejo del brillo está muy bien logrado. En interiores se ve cómodamente vívido y al aire libre empuja lo suficiente para seguir siendo útil. El contenido en plataformas de streaming se ve nítido y con mucha fuerza, donde el soporte para HDR10+ marca una diferencia notable en el contraste y las luces altas. Hay un detalle molesto, eso sí, y es que el cristal es bastante reflectante. En una tarde particularmente soleada en Lonavala, me tocó buscar algo de sombra urgente solo para poder ver bien qué estaba pasando en la pantalla. Al menos la durabilidad está asegurada con Gorilla Glass 7i, sumado al soporte para usarlo con la pantalla salpicada de agua o usando guantes.

Lo que le faltó para la perfección

No todo es color de rosa en el formato compacto. El lector de huellas óptico es rápido y preciso, nadie lo niega, pero le falta esa respuesta inmediata y contundente que sí tienen los sensores ultrasónicos de los celulares de gama más alta de la marca, como los de la serie X9. Es el típico caso en el que no te das cuenta de lo que te falta hasta que te acostumbras a algo mejor. Los motores de vibración también me dejaron esperando un poco más. No es que sean malos, simplemente no están sincronizados con la calidad general del celular, restándole un poquito a esa experiencia premium.

Cámaras que no le envidian nada a nadie

La marca definitivamente no quiso irse por el camino fácil con el Reno 15 Pro Mini y le metió un sistema de tres cámaras muy serio. Estamos hablando de un sensor principal Samsung HP5 de 200 megapíxeles, un ultra gran angular de 50 y un telefoto JN5 de 50 megapíxeles con zoom óptico de 3.5x. La cámara frontal mantiene la coherencia con otro sensor JN5 de 50 megapíxeles.

Es exactamente el tipo de configuración que uno espera de un celular insignia que no acepta recortes. Y la verdad es que en la práctica cumple con esa promesa. Teniendo sobre la mesa equipos de Apple, Google y OnePlus, me sorprendí a mí mismo agarrando el OPPO muchas más veces de las que imaginé. Es un celular en el que es fácil confiar. Las fotos salen nítidas, llenas de detalles y, lo más importante, con colores súper precisos, logrando resultados increíbles sin tener que esforzarse demasiado por impresionar.

GASTOMETRÍA

Fiebre por el tiramisú: entre el colosal postre que regresa al mercado y la versión casera de cinco minutos

Costco siempre encuentra la manera de mantener a sus clientes a la expectativa con lanzamientos llamativos. Esta semana las tiendas se llenaron de productos nuevos, incluyendo las recientes bebidas energéticas de su marca Kirkland. Sin embargo, la verdadera noticia que tiene a todo el mundo hablando es otra. El famoso Tiramisu Cold Brew Cheesecake está de vuelta. Este postre fue un éxito rotundo cuando apareció el año pasado y la verdad es muy fácil entender por qué. Todo comienza con una base rústica de galletas tipo graham de chocolate. Sobre esta capa descansa una robusta mezcla de torta de queso infusionada con café frío, coronada finalmente con crema batida y un espolvoreado de cacao puro.

Un antojo pensado para compartir La torta no pasa desapercibida ni en tamaño ni en sabor. Pesa alrededor de 4.5 libras, lo que garantiza porciones de sobra para cualquier reunión familiar o fiesta con amigos. Tiene un sabor a café muy claro y suave. Aunque la receta no incluye nada de licor, su nivel de dulzor compensa perfectamente esa ausencia y deja una sensación bastante rica en el paladar. Conseguir este postre cuesta aproximadamente 23 dólares, un precio que puede variar ligeramente dependiendo de la sucursal a la que vaya. Los fanáticos en redes sociales ya están corriendo a buscarlo. Varios usuarios comentan que es una opción bastante pesada pero ideal para ocasiones especiales, confirmando una vez más la altísima reputación que tiene el supermercado con sus famosas tortas de queso de marca propia.

La alternativa ligera para hacer en casa Evidentemente, no todo el mundo está dispuesto a consumir tantas calorías de un solo golpe o a salir corriendo a comprar un postre gigante. Para quienes buscan cuidar su sistema digestivo sin sacrificar el antojo, ha tomado muchísima fuerza una receta de tiramisú exprés. Es una preparación baja en calorías, totalmente libre de azúcar añadida y de harinas pesadas. Hacerla es bastante económico. Apenas le tomará cinco minutos de su tiempo. La lista de ingredientes es corta y muy fácil de conseguir. Solo necesita un huevo, 45 gramos de almendra molida, su endulzante favorito al gusto, una cucharadita de polvo de hornear, 30 mililitros de leche, un vaso de yogur griego y una taza de café ya disuelto.

Preparación en un abrir y cerrar de ojos El proceso es bastante directo. Tome un tazón y mezcle el huevo con la almendra molida, el endulzante, el polvo para hornear y la leche. Bata todo muy bien hasta que vea una masa completamente homogénea. Luego, simplemente meta la mezcla al microondas a potencia máxima durante dos minutos exactos. Una vez que el bizcocho esté listo y haya reposado un poco, córtelo en tres partes y empape cada una de ellas en el café que preparó previamente. Paralelamente, revuelva el yogur griego con un poco más de endulzante para darle un mejor gusto.

El toque final del emplatado Armar el postre no tiene ninguna ciencia. En un vaso de vidrio o en un recipiente pequeño, ponga primero una porción del bizcocho húmedo y cúbralo con una buena capa del yogur griego endulzado. Repita este mismo proceso alternando las capas hasta que se le acaben los ingredientes. Para decorar el plato y aportar un toque de frescura que contraste con el dulce, ponga unos cuantos frutos rojos en la superficie.

NEGOCIOS

Xiaomi pisa fuerte en la gama alta: de la inteligencia artificial de la serie 14T a la bestia fotográfica del 17 Ultra

Xiaomi no se está guardando nada. La marca china acaba de soltar sus nuevas apuestas para el exigente mercado de los teléfonos inteligentes, y su estrategia es bastante clara: atacar por todos los frentes posibles. Por un lado, nos presentan los nuevos Xiaomi 14T y 14T Pro, que buscan democratizar el acceso a la inteligencia artificial y el rendimiento top sin reventar la billetera. Por el otro, aparece en escena el imponente Xiaomi 17 Ultra, un equipo masivo que borra por completo esa línea delgada que separa a un celular de una cámara profesional.

El 17 Ultra: una cámara con funciones de teléfono

Al tener el Xiaomi 17 Ultra en las manos durante una semana, la sensación es inevitable. Parece que estuviéramos cargando una cámara digital a la que simplemente le metieron un sistema operativo. La alianza con la reconocida marca alemana Leica, que viene cocinándose desde 2022, rinde sus mejores frutos en este modelo. Lo primero que salta a la vista es esa enorme isla circular de cámaras en la parte trasera. Ahí encontramos lentes Leica dedicados para el gran angular, el ultra gran angular y un teleobjetivo que alcanza unos absurdos 200 megapíxeles.

Pero la verdadera magia ocurre adentro del lente. Este teléfono cambia las distancias focales físicamente mediante un mecanismo que mueve el lente, tal cual como pasa en las cámaras de verdad. A esto se le suma un sensor de una pulgada, actualmente el más grande que se consigue en la industria, lo que garantiza fotos sumamente nítidas incluso cuando la luz no ayuda para nada.

Titanio, peso pesado y el fantasma de la seguridad

A nivel de hardware, el 17 Ultra es prácticamente un tanque. Hablamos de una tremenda pantalla de 6,9 pulgadas metida en un cuerpo de 8,2 milímetros de grosor, todo rematado con un marco de titanio que da bastante seguridad al agarre. Claro que esto se nota inmediatamente en la báscula. El equipo pesa 224 gramos, superando los 214 gramos de su rival directo, el Galaxy S26 Ultra de Samsung. Debajo del capó ruge el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite de quinta generación. Curiosamente, aunque trae Google Gemini integrado de fábrica, la inteligencia artificial no es exactamente su plato fuerte ni su foco principal.

Este equipo, cuyo precio arranca en 1.899.000 wones surcoreanos para su versión de 512 GB, llega como el sucesor directo del 15 Ultra. Ese modelo anterior dio bastante de qué hablar en la arena política el año pasado, cuando el presidente chino Xi Jinping se lo regaló al mandatario surcoreano Lee Jae Myung. En su momento, Lee bromeó preguntando si la seguridad de las comunicaciones en ese aparato era realmente confiable. Y es que, aunque Xiaomi jure que no hay brechas de privacidad, quitarse de encima esa percepción de inseguridad y espionaje sigue siendo uno de los mayores dolores de cabeza para la marca en mercados internacionales.

La serie 14T le mete toda la ficha a la IA

Mientras el modelo Ultra deslumbra con su músculo fotográfico, los nuevos Xiaomi 14T y 14T Pro juegan en otra liga muy distinta, una donde la inteligencia artificial es la gran protagonista del día a día. Estos no pueden describirse simplemente como los “gama alta baratos” de la compañía. Son esa generación de móviles que mantienen un precio más aterrizado pero le meten lo último en tecnología de software.

Aquí es donde Xiaomi por fin muestra sus cartas en IA de forma masiva. Herramientas de moda como ‘Rodear para buscar’ y el propio ecosistema de Gemini aterrizan directamente en su capa de personalización HyperOS. Para esta línea, la compañía optó por una apuesta de diseño mucho más conservadora que sigue la tendencia actual del mercado, incluyendo marcos metálicos, el ya clásico módulo cuadrado para las cámaras y certificación IP68 de resistencia al agua y al polvo.

Potencia, pantallas que encandilan y el toque Leica

Para el consumo de contenido, la serie 14T no escatimó en gastos. Ambos modelos vienen con paneles AMOLED de 6,67 pulgadas a resolución 1.5K. Su tasa de actualización vuela hasta los 144 Hz y alcanzan un brillo pico barbarísimo de 4.000 nits, ideal para ver la pantalla bajo el sol del mediodía. Todo esto viene respaldado por un sistema de altavoces estéreo compatibles con Dolby Atmos y soporte para contenido en Dolby Vision.

Si miramos por dentro, ahí sí empezamos a notar las diferencias de peso entre ambos hermanos. El 14T Pro viene armado con el Dimensity 9300+, la joya de la corona actual de MediaTek, apoyado por un sistema propio de refrigeración bautizado como Xiaomi 3D IceLoop. El modelo estándar, por su parte, se defiende bastante bien con un nada despreciable Dimensity 8300 Ultra. Algo en lo que sí coinciden es que ambos vienen acompañados de unos generosos 12 GB de memoria RAM.

La autonomía corre por cuenta de unas baterías de 5.000 mAh. El modelo Pro saca pecho con una carga rápida brutal de 120 W impulsada por cable, la cual promete llenar el tanque del 0 al 100% en apenas 19 minutos. De paso, este modelo se corona como el primero de toda la familia T en incluir carga inalámbrica, alcanzando los 50 W de potencia.

Por supuesto, la fotografía también es un punto de venta fuerte aquí. El apartado fotográfico del 14T Pro es un sistema triple impulsado por la plataforma AISP y firmado por Leica con sus reconocidos lentes Summilux, abarcando distancias focales que van desde los 15 hasta los 120 milímetros. Su sensor principal es de 50 megapíxeles con una apertura de f/1.6 y el avanzado sensor de imagen Light Fusion 900. El hermano menor, el 14T a secas, no se queda atrás en resolución y monta un sensor principal IMX906, que también alcanza los 50 megapíxeles para asegurar tomas excelentes.