La olla a presión de los restaurantes: un vaivén de cierres, regresos y sorpresas desde Sarasota hasta Seattle
Ya pasamos el primero de mayo, esa fecha que por estos lados marca el fin de la temporada alta de turismo, y la verdad es que la escena gastronómica nos tiene volteando de un lado a otro. Solamente en el centro de Sarasota, el asunto ha estado candela. Por un lado, vimos cómo bajaban la persiana cuatro locales que quedaban a unas cuantas cuadras de distancia entre sí. Pero que nadie se me alarme, el panorama no es para echarse a llorar. Al mismo tiempo, anduvimos reportando otras cuatro aperturas; de hecho, tres de esos restaurantes ya están recibiendo gente o a punto de arrancar en plena Main Street. Y para rematar, un local muy nuestro, de esos de toda la vida, se acaba de ganar nuestra encuesta de la mejor pizza.
La movida no para ahí. Hace poco destaparon los diseños de lo que va a ser un restaurante imponente frente al agua en el parque público The Bay, manejado por un veterano de la zona que la tiene clarísima con los parches de playa en Venice. También tuvimos la visita del mismísimo Guy Fieri, que le va a dar un empujón a nivel nacional a uno de nuestros steakhouses favoritos (y destino fijo para comer turducken). Sumémosle a esto el regreso de esa queridísima cadena canadiense de donas y café que ahora montó tienda en Bradenton, y un chisme bastante pesado: al dueño de un restaurante pinchado y bar de whiskey del centro le clavaron una demanda de desalojo. Ah, y ni hablar de la reapertura de esa hamburguesería mítica de 1957 que había cerrado en la primavera de 2024 tras 67 años de dar guerra; la noticia pegó tanto que tuvimos que sacarle dos notas.
Un paraíso del queso para el desvare
Si lo que buscan es comida que reconforte el alma sin tanta pretensión, Toasty’s es la nueva jugada. Abrieron a finales de marzo en el 14876 S. Tamiami Trail, en North Port, y aquí el queso es el rey indiscutible. La base de los platos fuertes es a punta de macarrones con queso o sándwiches melt bien trancados. Le meten queso americano blanco premium y cheddar madurado, con la opción de mandarle un jalapeño pepper jack si les gusta el picante. Ya si uno quiere coronar el plato, le puede añadir pollo frito o a la parrilla, carne desmechada o tocineta.
Al otro lado del mapa: la fiebre de Capitol Hill
Si en Florida llueve, en Seattle no escampa. Nuestro recuento de primavera en la ciudad estuvo a reventar, con más de 40 bistrós y cafés abriendo puertas. La lista quedó tan pesada que nos tocó partirla por barrios, y en Capitol Hill la cosa está de locos.
El plato fuerte sin duda es el regreso del grupo Sea Creatures de Renee Erickson (que, la verdad sea dicha, son los restauradores más duros de la ciudad). Se inventaron un reboot de su exclusivo Bateau, ahora bautizado como Jeffry’s, en toda la esquina de Union y la 11. Siguen manejando el mismo nivel de carne añejada, pero con precios que no te dejan la billetera llorando. Uno puede pedirse un corte más pequeño, como la bavette de 8 onzas por unos 36 dólares, y armarla con guarniciones o ensaladas de 11 a 14 dólares. ¿Que si volvió la famosa hamburguesa de Bateau al menú? Ni se pregunta, es un hecho.
Además, el local de al lado, donde antes quedaban Boat Bar y Bar Melusine, ahora es un bar de ostras que sirve de sala de espera para Jeffry’s. Un dato clave para los que andan sin reserva: si el comedor está a tope, pueden pedir el menú completo de carnes ahí mismo en la barra.
Sabores del mundo a la vuelta de la esquina
Para los que andan antojados de comida china, tienen que pillarse Blue Willow en East Pike. Los mismos manes de Tyger Tyger en Uptown se trajeron su sazón de Sichuan al corredor Pike/Pine, justo en el local donde operaba Stateside. Prepárense para platos familiares pensados para compartir (entre 20 y 30 dólares), arroz frito con ajo en tres texturas, pollo mala y una cantidad absurda de dumplings. Y como si fuera poco, esta gente ganó una guerra de ofertas y se quedó con el bar tipo speakeasy de al lado, Foreign National, que van a relanzar en unas semanitas.
Caminando por ahí, las opciones no se quedan cortas. En la 12, Kha-Bar le está metiendo toda la ficha a la comida bengalí, con un pescado pámpano sazonado con comino y cilantro, y un curry de cordero espectacular. Si andan por East Olive Way, Craft Meal Collection tiene las neveras armadas con comidas listas como pollo hainanés, mapo tofu y curry japonés.
Y para los que siempre se quejan de tener que echarse el viaje hasta Federal Way o Lynnwood para conseguirse un buen dwaeji-gukbap (ese caldo lechoso de hueso de cerdo coreano), el local de fideos Busan Jeong, al norte de la estación de tren en Broadway, es una completa bendición.
Un poco más al sur tienen a Cafe Lolo, dándole duro a los insumos y granos locales con focaccias de centeno y pastas de trigo rojo, y a Cafe Ashiana, un chuzo de kebabs en la curva de Harvard y East Pine donde pueden agarrar buen cordero, pollo o res a la parrilla.
Los trasnochadores ya pueden estar tranquilos: Tacos Cometa dejó su puestico callejero de trasnocho cerca del parque Cal Anderson y por fin aterrizó en un local en forma frente al Seattle Central College, en Broadway. Esos tacos de carne asada al carbón son un hit, y lo mejor es que los viernes y sábados atienden hasta la una de la mañana.
(Abriendo un paréntesis para los cazadores de tacos y asados: Sonora Carne Asada House, que la rompe en Auburn, espera expandirse a Hillman City a finales de mayo. Y Gordo Steak, que figuraba como una de nuestras aperturas más esperadas para este 2026, ya está funcionando en Occidental Avenue South, allá en Pioneer Square).
Para rematar el recorrido y curar la sed de cafeína o el antojo de dulce, sepan que Offline Coffee Co., Sunright Tea Studio y el Common Cart ya están operando a toda máquina por los lados de Capitol Hill. Con tanta persiana que sube y baja, la industria de los restaurantes nos demuestra que, sin importar la costa, la cocina nunca se enfría.