Tiendas de película

Tiendas de película

El cine y la televisión se están tomando las tiendas para conquistar a los millennials.

Por dos noches la tienda por departamentos Harrods en Londres estuvo cerrada para permitir la entrada de Peter Rabbit, las cámaras de Hollywood y el desarrollo de una estrategia comercial que relacionó un personaje icónico de Gran Bretaña con uno de los establecimientos más famosos de la isla europea. El rodaje, que se hizo a puerta cerrada, en tiempo récord y con trabajadores de la marca, fue solo el comienzo de la diversión. El consumidor fue el mayor beneficiado: las ventanas cobraban vida cuando al ver su reflejo veían crecer sus orejas y se vendieron desde accesorios para niños como conjuntos y loncheras, hasta agendas y vajillas.

También lo hizo la estadounidense Macy’s para celebrar el 50 aniversario del clásico navideño A Charlie Brown Christmas con un globo gigante de Snoopy en las tiendas de San Francisco y Nueva York, un peluche coleccionable del personaje, pósteres, bolsas de compras, una versión en miniatura del famoso Árbol de Navidad de Charlie Brown, libros, fiambreras, camisetas y otros productos para reconquistar las generaciones de fanáticos que crecieron con las historias del dibujante Charles Schulz.

Por su parte, la exitosa Stranger Things de Netflix se ha convertido desde su estreno en una producción de culto para la industria de la moda. Las pasarelas de Louis Vuitton, las calles de distintas ciudades, un referente obligado para vivir la nostalgia de los ochenta o una experiencia inmersiva de la multinacional británica Topshop por cuatro días con la banda sonora y escenarios como un laboratorio de ciencias, una sala de juegos donde los visitantes podían jugar Pac-Man y la sobrenatural realidad alternativa (Upside Down) donde desapareció Will Byers. Según la firma consultora GDR Creative Intelligence, esta fue una campaña centrada en los millennials, emocionante y diferente para los competidores.

Establecer una relación entre el cine y el Sistema Moda llevando las piezas audiovisuales a los productos, el merchandising y las ofertas comerciales, es una muy buena alternativa para llegar a comunidades y nichos de consumo con artículos clásicos, novedosos, temporales y coleccionables, y generar oportunidades de recordación y recaudo.

“Todos los sentimientos y creencias más profundos de la humanidad se pueden expresar en una buena historia. La relación entre cine y moda abre una manera de vincular los deseos con los comportamientos de los nuevos consumidores”.

Paloma Díaz Soloaga, profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

La marca colombiana Totto creó un morral para la película Condorito, que fue usado por Con el sobrino del personaje, además, diseñó una colección exclusiva inspirada en la película y sus personajes que comercializó por tiempo limitado.

 

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